lunes, 18 de febrero de 2008

El Occiso, una fotonovela negra- 1ª parte-

El Occiso
una fotonovela negra
(2008)
Guión y construcción de muñeco: Gustavo Navarro Horñiacek.
Diseño y edición: Mateo Lusa.
Actores: Ambos.
Fotos: Eleonora Passaretti.







El Occiso, una fotonovela negra- 2ª parte-




domingo, 3 de febrero de 2008

Bocanada de cielo

Bocanada de cielo
(2007)
(Acrílico)
Mi primer intento de pintura

Pero seguía allí...

Pero seguía allí...
(2007)
(Tinta china)

En setiembre de 2007 me invitaron a una exposición colectiva de comics en Casa 13. Este fue uno de los trabajos que hice para dicha ocasión.

Cotidiano


Cotidiano
(2007)
(Tinta china)
Ilustración para el cuento de Lucas Moreno que posteo a continuación. El cuento se publicó en una revista de letras llamada Candelaria. La perra que se encargaba de el diseño no quiso poner este dibujo porque "no iba con la estética de la revista". La misma estaba garabateada por otra perra- o la misma, no recuerdo- que no quería ceder una página para incluir una imagen pensada por y para el cuento. En su lugar, le metió un garabato cualquiera. Candelaria, típico nombre de burguesita reprimida y católica.
Con ustedes, el cuento:

Cotidiano

En el comedor de la casa, todas las luces permanecían apagadas, y la única fuente de
iluminación era un televisor encendido, parpadeante, iluminando con mayor o menor
intensidad, ora en tonos rojizos, ora bañando el penumbroso ambiente de azul.
En un sillón, dos seres miraban atentamente el aparato. Uno de ellos, con cabeza de
pájaro, emitió con su alargado pico un ahogado graznido, tal vez porque algo en la
pantalla le producía gracia, o bien pavor. Entonces el otro, con cabeza de cerdo, giró
lentamente su porcino cuello hacia su compañero y con sus bracitos de lagarto hizo un
gesto de rechazo que acompañó con un ronquido. El cabeza de pájaro se alteró ante el
ademán de manifiesto desprecio y sacudió indignado sus alas, esparciendo plumas sobre
el lugar.
—¿Qué te pasa?—acabó preguntándole al cabeza de cerdo.
—El televisor me hunde el pensamiento.
El cabeza de pájaro lo escrutó con sus esféricos e inexpresivos ojos y entreabrió el
pico, mas cuando el cabeza de cerdo volvió indiferente su hocico hacia el televisor, el
compañero no tardó gustoso en imitarlo, olvidando el reciente comentario. Mantuvieron
un silencio de un par de minutos.
—¿Vos crees que flote si cae al agua?
El cabeza de pájaro abrió su pico, expresión recurrente cuando la situación lo
desorientaba.
—¿Qué cosa?
—El televisor, digo, éste que vemos, el aparato… ¿flotará?
—¡Con lo pesado que es, cómo va a flotar!
El cabeza de cerdo se incorporó porcando agitadamente, pues le era dificultoso
desplazarse con sus patas puntiagudas de cangrejo. Cuando llegó, tambaleándose, hasta
el aparato, recuperó el equilibrio y procedió a darle un par de puñetazos a la caja con su
manita escamosa. Se quedó enigmáticamente callado.
—Ves? —dedujo— Está hueco, por más pesado que sea, flota.
El cabeza de pájaro se levantó con rauda agilidad, apenas apoyando sus patas de
pájaro en el suelo, dado que no dejaba de revolotear alrededor del sillón, presa de los
nervios.
—¡Imposible! ¡Se iría derecho al fondo, al fondo, es muy pesado!
—Pesado, por supuesto, pero tiene mucho espacio vacío en el interior y puede flotar.
El cabeza de pájaro se aproximó a su compañero y moviendo algunas plumas de su
mano indicó las ranuras de la caja que servían para ventilar los circuitos.
—Claro —repuso pausadamente el cabeza de cerdo—, se puede inundar, pero si cae
al agua desde el lado del vidrio, puede flotar.
—¡Tampoco! El agua se filtra desde pequeños orificios, como los botones, y se
hunde.
Negando despaciosamente con su cabeza el cabeza de cerdo, sugirió:
—¿Por qué no hacemos la prueba en la pileta? Vas a ver que flota con la lógica de un
barco, y los barcos son pesados.
El cabeza de pájaro emitió otro graznido, y furioso por la terqueza del cabeza de
cerdo aceptó el desafío. Con su pico desenchufó el aparato y todo quedó a oscuras. Se
escuchó el despliegue de las alas y el aparato se elevó, colgando desde el cable. El
cabeza de cerdo se agachó para que el cabeza de pájaro apoyara el aparato sobre su
aplanada cabeza, y así ambos lo desplazaron hasta el patio, en donde estaba la piscina.
Se aproximaron al borde de la misma, y con cautela depositaron el televisor, desde el
lado del vidrio, sobre la superficie del agua. Inmediatamente retrocedieron unos pasos,
expectantes de lo que sucedería.
Sí, increíblemente, habían arrojado el televisor a la piscina.

Andrea Casanova

Andrea Casanova (2007)
(Tinta china)
Cuento homónimo de Carolina Tiano, publicado en El Vaso Ruso Nº 3